LA CRITICA


Vivimos tiempos en los que la crítica severa, el menosprecio y el insulto están a la orden del día.

Conviene entender lo que Buda enseñó sobre quienes insultan, calumnian o te critican en la vida, en el trabajo, o por lo que eres.


En una ocasión, estando Buda junto a varios de sus discípulos en una aldea remota llevando a cabo labores de ayuda a los más necesitados, ocurrió lo siguiente: 
Alojado en un monasterio junto a los suyos, aceptando la hospitalidad de quienes le acogían y comiendo lo que le daban así como durmiendo donde se le asignaba, su más cercano ayudante Ánanda, le comunicó que en el pueblo habían comenzado a oírse rumores sobre él. La gente le criticaba. Buda, no se inmutó. 
Pasaron los días y los rumores se convirtieron en duros ataques verbales contra él y su causa. 
Ánanda, de nuevo acudió a su Maestro para informarle que muchas personas le insultaban cada vez más duramente. 
Eran unas injurias tremendas que tenían como objetivo acongojarle para que se marchara de la aldea y dejase de auxiliar a los mendigos. 
Procedían los insultos y las calumnias de personas con interés en que la doctrina de ayuda y paz de Buda no calara en las mentes de los aldeanos. 
De nuevo Buda, permaneció impasible, continuando con sus labores diarias de alimentar a todo el que se lo pedía, y curar a quien necesitaba reposo y sanación. 

Al cabo de una temporada, el ánimo de Ánanda comenzó a quebrarse pese a ser el más cercano discípulo del Maestro y acudió a él de nuevo para informarle de cuanto se decía de él. De cuántas mentiras se propagaban por la aldea y de las feroces críticas que seguían levantándose hacia su causa, su persona y su pensamiento. 
Buda, le preguntó a Ánanda: "¿Qué clase de personas son las que me insultan?".
El discípulo se mostró confundido y le contra preguntó a su Maestro: 
"Querrás decir, Maestro, ¿qué tipo de insultos te dedican?".
Buda, con una leve sonrisa corrigió a Ánanda: 
"No, amigo mío.Quiero saber qué clase de personas son las que me insultan, porque las palabras no tienen más que el valor de quienes las pronuncian".
El discípulo comenzó a comprender. 
Pero Buda, continuó,aprovechando todo lo que estaba sucediendo para transmitir su enseñanza. 
Y dijo: "¿No ves amigo mío, que las palabras no pueden hacerte daño?, 
¿No ves que no son más que aire?"
Ánanda, sabiendo que estaba recibiendo una enseñanza práctica, quiso profundizar, poniendo a su Maestro un poco más a prueba:
"Eso lo entiendo Maestro, pero las personas emplean esas palabras para herirnos".
Buda comprendió la preocupación de su discípulo y quiso ayudarle justo como él pedía con sus preguntas. 
Y habló así: "Dime Ánanda, ¿Por qué pronuncias la palabra "azul" para describir el cielo, cuando el cielo está azul?"
El ayudante de Budha, contestó: "Porque en ese momento conozco el color del cielo y lo llamo azul".
Buda sentenció su enseñanza en ese instante: "De manera que para poder emplear una palabra para describir algo o a alguien hay que conocer primero el significado de eso dentro de nosotros, ¿no?".
"Sí, así es" concluyó lógicamente Ánanda.
"En ese caso, querido amigo, si alguien me llama "mentiroso" es porque previamente tiene que conocer qué significa ser un mentiroso. Y si alguien me insulta, ha de conocer dentro de sí mismo lo que ese insulto significa. 
Querido Ánanda, aprende esto:

CUANDO ALGUIEN TE INSULTA O TE CRITICA, NO ES A TI A QUIEN ESTÁ DESCRIBIENDO. ESTÁ DESCRIBIENDO LO QUE CONOCE DENTRO DE SÍ MISMO. LA PERSONA QUE INSULTA SE DESCRIBE A SI MISMA".



REFLEXIÓN


Muchas veces tenemos miedo... 

Miedo de lo que podríamos no ser capaces de hacer. 
Miedo de lo que podrían pensar si lo intentamos. 
Dejamos que nuestros temores se apoderen de nuestras esperanzas. 
Decimos que no, 
cuando queremos decir que sí. 
Nos callamos cuando queremos gritar 
y gritamos con todos cuando deberíamos cerrar la boca. 

¿Por qué? Si sólo vivimos una vez, 
no hay tiempo para tener miedo. 
Entonces basta. Atrévete, 
olvídate de que te están mirando. 
Intenta la jugada imposible, corre el riesgo. 
No te preocupes por ser aceptado. 
No te conformes con ser uno más. 
Nadie te ata. 
Nadie te obliga.
Muchas veces, esperamos que las cosas sucedan, 
y nos olvidamos de lo más importante: 
creer en nosotros mismos... 
Nos conformamos en vez de arriesgarnos. 
Nada está escrito. 
Nada está hecho. 
Ni siquiera lo imposible. 
Todo depende de decir "puedo" ante cada desafío. 
Cuando estamos decididos, tenemos más poder... 
Cuando estamos convencidos, cuando de verdad queremos algo, 
los obstáculos son menores... 
Despierta!!. 
Tienes 206 huesos y más de 700 músculos esperando. 
Sólo falta tu decisión, tus ganas de jugar como nunca. 
Pide la pelota, exígete más; vive sin domingos. 
Corre cada día un poco más lejos. 
Salta cada día un poco más alto. 
Conviértete en tu propio ídolo. 
Súmate a dar vuelta el marcador. 
Cuando no esperes nada de los demás. 
Cuando sientas que cada tanto depende de ti, 
tu espíritu se fortalecerá. 
Y poco a poco, las voces se convertirán en ovación. 
Tus respiros se llenarán de logros y tu vida de sentido. 
Están los que siguen corriendo cuando les tiemblan las piernas. 
Los que siguen jugando cuando se les acaba el aire. 
Los que siguen luchando cuando todo parece perdido. 
Como si cada vez fuera la última. 
Convencidos de que la vida misma es un desafío, 
sufren pero no se quejan. 
Porque saben que el dolor pasa, el sudor se seca 
y el cansancio termina. 
Pero hay algo que nunca desaparecerá: 
la satisfacción de haberlo logrado. 
En sus cuerpos corre la misma sangre. 
Lo que los hace diferentes es su espíritu, 
la determinación de alcanzar la cima; 
una cima a la que no se llega superando a los demás, 
sino superándose a sí mismo. 
Tiempo sobra para los mediocres, 
pero tiempo falta para realizar tus sueños!

(Desconozco el autor)



NO ME ARREPIENTO DE NADA


"No me arrepiento de nada"

Desde la mujer que soy, 
a veces me da por contemplar 
aquellas que pude haber sido; 
las mujeres primorosas, 
hacendosas, buenas esposas, 
dechado de virtudes, 
que deseara mi madre.

No sé por qué 
la vida entera he pasado 
rebelándome contra ellas. 
Odio sus amenazas en mi cuerpo. 
La culpa que sus vidas impecables, 
por extraño maleficio, 
me inspiran. 

Reniego de sus buenos oficios; 
de los llantos a escondidas del esposo, 
del pudor de su desnudez 
bajo la planchada y almidonada ropa interior.

Estas mujeres, sin embargo, 
me miran desde el interior de los espejos, 
levantan su dedo acusador 
y, a veces, cedo a sus miradas de reproche 
y quiero ganarme la aceptación universal, 
ser la "niña buena", la "mujer decente" 
la Gioconda irreprochable. 
Sacarme diez en conducta 
con el partido, el estado, las amistades, 
mi familia, mis hijos y todos los demás seres 
que abundantes pueblan este mundo nuestro.

En esta contradicción inevitable 
entre lo que debió haber sido y lo que es, 
he librado numerosas batallas mortales, 
batallas a mordiscos de ellas contra mí 
-ellas habitando en mí queriendo ser yo misma- 
transgrediendo maternos mandamientos, 
desgarro adolorida y a trompicones 
a las mujeres internas 
que, desde la infancia, me retuercen los ojos 
porque no quepo en el molde perfecto de sus sueños, 
porque me atrevo a ser esta loca, falible, tierna y vulnerable, 
que se enamora como alma en pena 
de causas justas, hombres hermosos, 
y palabras juguetonas. 
Porque, de adulta, me atreví a vivir la niñez vedada, 
e hice el amor sobre escritorios 
-en horas de oficina- 
y rompí lazos inviolables 
y me atreví a gozar 
el cuerpo sano y sinuoso 
con que los genes de todos mis ancestros 
me dotaron.

No culpo a nadie. Más bien les agradezco los dones. 
No me arrepiento de nada, como dijo la Edith Piaf. 
Pero en los pozos oscuros en que me hundo, 
cuando, en las mañanas, no más abrir los ojos, 
siento las lágrimas pujando; 
veo a esas otras mujeres esperando en el vestíbulo, 
blandiendo condenas contra mi felicidad. 
Impertérritas niñas buenas me circundan 
y danzan sus canciones infantiles contra mí 
contra esta mujer 
hecha y derecha, 
plena.

Esta mujer de pechos en pecho 
y caderas anchas 
que, por mi madre y contra ella, 
me gusta ser.

(Giocoda Belli)


Uno no Escoge

Uno no escoge el país donde nace;
pero ama el país donde ha nacido.

Uno no escoge el tiempo para venir al mundo;
pero debe dejar huella de su tiempo.

Nadie puede evadir su responsabilidad.

Nadie puede taparse los ojos, los oídos,
enmudecer y cortarse las manos.

Todos tenemos un deber de amor que cumplir,
una historia que nacer
una meta que alcanzar.

No escogimos el momento para venir al mundo:
Ahora podemos hacer el mundo
en que nacerá y crecerá
la semilla que trajimos con nosotros.

(Gioconda Belli)



LA SOMBRA


Un aspirante espiritual cubrió una gran distancia para visitar a un Yogui que vivía en la jungla.
Se presentó ante él y le rogó:
-Instruirme espiritualmente, señor. Necesito sus enseñanzas porque mi mente está sumida en una gran confusión y siento intranquilidad y zozobra.
El Yogui le indicó: -Ve allí donde puedas recibir los rayos solares y dime si proyectan la sombra de tu cuerpo contra el suelo.
El aspirante caminó hasta llegar a un claro en la jungla y poder recibir los rayos del sol en su cuerpo. Tuvo ocasión de contemplar cómo la sombra de su cuerpo se extendía sobre el suelo.
Volvió junto al maestro y le dijo: -Sí, ya he contemplado la sombra que proyecta mi cuerpo.
-Pues ahora -dijo el Yogui-, desnúdate, exponte de nuevo a los rayos del sol y dime si tu cuerpo proyecta sombra o no.
De nuevo el discípulo llegó hasta el claro. Se desnudó y se expuso a los rayos del sol, comprobando que su cuerpo proyectaba, como antes, la sombra.
Regresó junto al Yogui, que le preguntó:
-A pesar de estar desnudo, ¿ha proyectado tu cuerpo la sombra?
-Efectivamente, maestro, así ha sido.
El Yogui dijo: -Del mismo modo que, sea vestido o desnudo, tu cuerpo proyecta su sombra y tú puedes ser testigo de ello, trata de mantenerte como testigo de tu cuerpo y de tu mente, así como de sus procesos, en cuanto el momento te sea posible y, paulatinamente te irás desligado y te situarás más allá de la sombra del cuerpo y más allá de la sombra de tu mente. Encontrarás la serenidad y la lucidez que ahora te faltan.


El cuidado del cuerpo y de la mente no debe entrañar apego, aferramiento e identificación.
Se les atiende debidamente, lo mejor posible, pero sin ligarse a ellos de tal manera que perdamos nuestra identidad exterior.

En todos nosotros operan como una riada los incesantes procesos psicofísicos, pero como señala una antiquísima instrucción, «el espectador no tiene que ser necesariamente el espectáculo».

Es una práctica saludable aprender a desligarse y mantener la presencia del observador más atento e inafectado, más lúcido pero sosegado: la mente alerta; la mente serena.

Desligarse de preocupaciones, problemas, obsesiones, pensamientos intrusos y dolientes, procesos psicosomáticos, es desplazarse de la superficie de la circunferencia a su centro, de la parte externa de la rueda que gira sin cesar a su buje. Aprende uno a gobernar sus pensamientos y ser más que éstos. 
Vienen y parten, como olas que acuden y se alejan de la playa, como nubes que cruzan el firmamento y no lo arrastran tras de sí. 

La técnica de volverse, sobre todo en situaciones enajenantes, observador atento pero ecuánime, reporta equilibrio y nos hace psíquicamente muy flexibles, menos frágiles.

Se trata de mantener la luz de la conciencia y la presencia de sí, pero evitando contracciones y reacciones innecesarias que nos alteren; hacer gala de una atención plena y sosegada, ante las circunstancias favorables y las desfavorables, ganando quietud incluso en los momentos más perturbadores y sabiendo desprenderse de pensamientos y emociones perniciosos. 
Así se va uno desvinculando de las propias ataduras y frenos, para que emerja una energía más fluida, armónica, expansiva y abierta. Uno «cabalga» sobre el proceso en lugar de que el proceso «cabalgue» sobre uno.

Extraído de: "El libro de la serenida" de: Ramiro A. Calle



LA VECINA MALVADA


Cuentan que un día, una hija adolescente le dijo a su padre: No soporto más a la vecina, siempre se esta metiendo con lo que visto, con lo que hago, que si salgo que si entro, mis amistades... ¡es que la mataría!

El padre que tenía una droguería le contestó entonces: bueno, si es tu deseo, tengo la solución... si de verdad quieres hacerlo, te daré un spray con veneno para que lo eches por la rendija de la puerta cada noche y en pocas semanas, conforme lo vaya respirando muera.

Pero seria bueno para alejar sospechas, que mientras tanto, hablaras con ella, te hicieras su amiga, la cuidaras, le ayudaras a subir la cesta de la compra y la invitaras a merendar algún día, en suma hacer las paces con ella para que si la policía preguntase a los vecinos nadie sospechara de ti.

Esta bien papá, lo haré, contestó la hija... y empezó a escucharla mas, a compartir con ella alguna que otra confidencia, a ser mas gentil, ayudarla en sus quehaceres, hacerle compañía... todo ello mientras, una noche tras otra, iba echando el veneno por debajo de la puerta...

Un día, cuando llevaba un par de semanas haciendo eso, acudió alarmada a su padre: Papá, papá... ¿morirá la vecina con lo que le he echado?, ¿que podemos hacer para cortar el efecto del veneno? 


Me parece una persona agradable, hasta simpática, me ha dado dinero para el cine, me ha preguntado por como me van las cosas y ya no quiero que muera, ¡hay que hacer algo!

A lo que contestó el padre: No te preocupes, no morirá, el spray que te di era solo ambientador, el veneno solo estaba en ti y ahora lo has sacado de tu vida...



Cuando alimentamos rencores, morimos poco a poco. 
Aprendamos a hacer las paces con nuestros enemigos y a tratar a los demás como queremos ser tratados. 

Al tomar la iniciativa de dar, servir y regalar, sin esperar ser correspondidos, el amor aparecerá en el corazón arrojando el veneno del rencor y el resentimiento de nuestro cuerpo.



ACEPTAR


En todos los juicios que yo hago sobre ti, 
hay un juicio sobre mí mismo... 
Y ambos son igualmente ciertos o falsos. 

Mientras piense que yo estoy en posesión de la verdad 
y tú no lo estás, crearé separación, desigualdad 
y estableceré las bases para que el sufrimiento se instale en mi vida. 

Lo mismo ocurre si pienso que tú posees la verdad y yo no.
La realidad es que ambos poseemos una parte de la verdad y una parte de ilusión.

Cuando sentimos que la otra persona nos acepta tal y como somos, 
tenemos la motivación para adaptarnos el uno al otro. 

Adaptarse es hacerle al otro un lugar junto a nosotros; 
es no imponerse ni que se nos impongan.

Cuando te contemplo como a un igual 
y no como a alguien que precisa ser educado, reformado o determinado, 
el significado de nuestra relación se revela por sí mismo

Del libro "El Despertar" de: Raúl Ferrini



DIFAMACIÓN


Una alumna de un colegio faltó a clases por una semana, y otra compañera empezó a decir que la primera no asistía a clases porque estaba embarazada y se estaba practicando un aborto.

La maestra escuchó los comentarios y llamó a la muchacha a su oficina, y le dijo: "Por favor, tráeme un vaso de agua bien lleno". La estudiante se lo trajo.

La maestra le dijo: "Tira toda el agua al piso". La muchacha titubeó, pero al final obedeció.

Después de derramada el agua en el suelo, la maestra le dijo: "Ahora, recoge el agua del piso y ponla en el vaso".

"No se puede", dijo la alumna. 


La maestra le repitió: "Hazlo".

La alumna, con paños y servilletas, recogió todo lo que pudo y así llegó a llenar medio vaso de agua, y estaba sucia.

La maestra le dijo a la alumna: "Así es como ha quedado la fama y el honor de tu compañera".

-"Aún cuando quieras reparar el mal que haz hecho, no podrás hacerlo totalmente".

-"Tu compañera faltó a clases porque estaba en el entierro de su padre que ha fallecido".


Con cuánta facilidad, hablamos sin saber verdaderamente la realidad de las cosas y sobretodo desconociendo, la esencia sagrada de las personas que nos rodean…

Qué inconsciencia tan grande, hacernos eco de rumores malsanos y destructivos, seamos más humanos, seamos más personas!.


POEMAS


(Pintura de Felipe Juan Pérez Reyes)"

AL NIÑO"
Y es con la luna amiga de los luceros
que dormimos a nuestros niños.
Cuando es para las madres algo como un mundo nuevo.
Y en la orilla de los crepúsculos, les traemos al corazón,
temerosa de que se rompa, 
aquella cosita hermosa que nos ha venido del Cielo.
Dulce y alegre es la sonrisa de un niño. 
Gondoleros de nuestra alma.
Llevándonos siempre por infinitos senderos.
El viento arrastra mi pensamiento, hacia el niño solitario, 
jugando con su propia sombra olvidado en la penumbra del sueño. 
Viviendo bajo las olas del viento.
Como rama desterrada desde la vena de un lirio.
Buscando brumas humanas, recostado en tierra dura,
con las estrellas por manto sin el surco humano de recibir el primer beso,
regreso a la cuna donde duerme mi nieto y le estrecho fuertemente
como si en ellos sintiera que los niños olvidados, están bajo mis brazos. 
Eternamente arropados.

Poema de: Olga González de Servando 

(Pintura de Felipe Juan Pérez Reyes)

"Es un Ángel"

Es un niño diferente,
se le nota en la mirada
infantil y expresiva
donde se oculta su drama.

Nos quiere enseñar su mundo;
más, no encuentra las palabras
y nos muestra su sonrisa
tan limpia...,tan sana.

Algo bulle en su cabeza...,
sonríe....,sonríe y mira...
Y de sus ojos se escapan
como dos palomas blancas
los sentimientos más puros
que germinan en su alma...

No es un niño...,
no es un hombre...
Es un ángel
que por este mundo pasa,
aunque la sociedad quiera
hacerlo pasar por NADA.

Poema de: María Jesús Lozano Cáceres

(Pintura de Felipe Juan Pérez Reyes)

"A los Niños"

El es, el recipiente limpio y puro,
de esperanza, inocencia y armonía.
El proyecto de ayer, hecho futuro,
el misterio insondable, para algunos
cuando ven el amor tornarse en vida.

El es, lo que soñamos un momento,
al arrullo de un mar de fantasía,
es la nota que llena con su acento,
el abrazo sutil, el dulce encuentro,
de un aliento de Dios y una poesía.

Poema de: Pedro Callicó

(Pintura de Felipe Juan Pérez Reyes)


DESPIERTA


Observa la increíble belleza que hay en ti.

Acércate a tu verdadero SER.

Al amor, a trascender, a ir más allá.

Tu luz nunca se extingue y atrae más luz.

Compartimos experiencias en varios niveles.

Aunque llevamos estancados quizás demasiado tiempo

pero también nos hemos nutrido de valiosas experiencias.

Distintas formas de vivir, sentir, amar,

percibir, caer, abrazar, buscar, encontrar,

apreciar, sanar, reinar, experimentar,

evolucionar continuamente...

Pero tu luz nunca cambia.

Si te crees tu papel

estarás dispuesto a luchar por una causa.


Te encontrarás como perdido,

creyendo ser justiciero o la víctima.

Y entonces se vibra en ira,

lucha, rabia, odio, dolor;

hasta que te das cuenta que nunca terminas.

Sólo se acaba cuando dejas de luchar

y aceptas lo que te llegue sin dañarte.

¿Quieres vibrar de forma diferente?

Tendrás que limpiar tus miedos y limitaciones

para permitir qué la luz crezca en ti.


Demos el paso y cambiemos de orientación.

Mira el libro de tu vida y comienza a escribir

CON LETRAS DE ORO.

Abandonemos la dualidad

Empecemos a mirar con una luz diferente.

Luz que es un auténtico tesoro.

Observa como te impregnas de luz necesaria para el Ser

no hay que hacer nada extraordinario

para SER lo que ya ERES.

No hay que cambiar de lugar,

para querer SER lo que siempre has sido.

Un maravilloso SER que proveniente de la fuente,

viviendo extraordinarias experiencias.

Pero olvidamos que somos mucho más

y formamos parte de un todo, estando todos conectados.

NO te duermas,

¡DESPIERTA!


LIBERATE DE LAS ATADURAS Y SE TU MISMO


Había una vez un árabe que viajaba en la noche, y sus esclavos, a la hora del descanso, se encontraron que no tenían más que 19 estacas para atar a sus 20 camellos. 

Cuando lo consultaron al amo, éste les dijo: 
-Simulad que claváis una estaca cuando lleguéis al camello número 20, pues como el camello es un animal tan estúpido, se creerá que está atado.
Efectivamente, así lo hicieron, y a la mañana siguiente todos los camellos estaban en su sitio, y el número 20 al lado de lo que se imaginaba una estaca, sin moverse de allí.

Al desatarlos para marcharse, todos se pusieron en movimiento menos el número 20 que seguía quieto, sin moverse. Entonces el amo dijo:
-Haced el gesto de desatar la estaca de la cuerda, pues el tonto aún se cree atado. 

Así lo hicieron y el camello entonces se levantó y se puso a caminar con los demás.

Ésta es una buena historia que puede ilustrar nuestra estupidez humana cuando estamos programados y somos incapaces de ver ni decidir por nosotros mismos.
Haciéndolo tan solo por hábitos, por costumbres o por nuestra programación. 

Extraído del libro AUTOLIBERACIÓN INTERIOR 
De: Anthony de Mello 



EL AMOR QUE MERECEMOS


EL AMOR QUE MERECEMOS

Mereces un amor que te quiera despeinada,
con todo y las razones que te levantan de prisa, 
con todo y los demonios que no te dejan dormir. 

Mereces un amor que te haga sentir segura,
que pueda comerse al mundo si camina de tu mano, 
que sienta que tus abrazos van perfectos con su piel. 

Mereces un amor que quiera bailar contigo,
que visite el paraíso cada vez que mira tus ojos, 
y que no se aburra nunca de leer tus expresiones. 

Mereces un amor que te escuche cuando cantas,
que te apoye en tus ridículos, 
que respete que eres libre, 
que te acompañe en tu vuelo, 
que no le asuste caer. 

Mereces un amor que se lleve las mentiras,
que te traiga la ilusión, 
el café y la poesía. 

(Frida Kahlo)



BUSCANDO LA SABIDURÍA


"Dejo su hogar para dar comienzo a un prolongado viaje en busca de la serenidad.
Así recorrió pueblos y ciudades; atravesó bosques y desiertos; visitó comunidades espirituales y monasterios; caminó junto a peregrinos y permaneció junto a ascetas en sus ermitas.
Buscaba sin tregua, dejando atrás la familia, el trabajo, los amigos y rutina cotidiana. Buscaba un maestro que pudiera impartirle una enseñanza para hallar la tan ansiada paz interior.
Por fin tuvo noticia de un sabio mentor espiritual y se dirigió hacia donde moraba.
Cuando se presentó ante el maestro, le dijo:
- Venerable mentor, he viajado incesantemente en busca de claves para hallar la serenidad interior. He dejado mi trabajo, mi familia, mis amigos…
Llevo meses y meses viajando por muchos países.
-¿Para qué tanto esfuerzo inútil? -le preguntó el maestro. ¡Qué gasto de tiempo y energía!
El buscador se quedó perplejo y desencantado.
- Pero, señor… -acertó a balbucear.
El maestro declaró:
-¿Tan ofuscada está tu mente que dejas un tesoro fabuloso y te vas a dar vueltas de aquí para allá?
Nada puedo entregarte ni enseñarte que no puedas obtener en tu vida cotidiana.
No tienes que dejar tu hogar, ni tus amigos, ni tu trabajo, ni tu vida habitual.
-Lo que tienes que dejar, y de una vez, es tu sentido de posesión, tu apego, tu visión incorrecta y tus engaños mentales.
Eso puedes hacerlo estando en tu casa, sin necesidad de abandonarlo todo, cuando lo que debes abandonar son los oscurecimientos de la mente.
Deja de dar vueltas, regresa a tu casa y emprende allí el trabajo interior que te conducirá hacia la paz que anhelas.

De: Ramiro A. Calle (Del libro de la serenidad)




QUE LA LUZ CREZCA EN TI


Hay algo que intuyes interiormente
y que no puedes explicar.
De repente te encuentras con mucha luz
que lo mismo desaparece hasta quedarte casi sin ella.
Es entonces cuando debes aprender a ser TU,
Aceptarte, observar tus errores
y no es agradable,
¡DUELE!
Hasta que decides hacer suelo.
Ves un camino que no quieres seguir por temor a lo desconocido
y te vuelves a caer desorientado por la mente,
son pruebas de fuego,
obstáculos, aprendizajes para descubrir tu verdadero
SER.
Observa la increíble belleza que hay en ti.
Acércate a tu verdadero
SER.
Al amor, a trascender, a ir más allá.
Tu luz nunca se extingue y atrae más luz.
Compartimos experiencias en varios niveles.
Fijamos nuestra misión para seguir ascendiendo.
Aunque llevamos estancados quizás demasiado tiempo
pero a cambio, también nos hemos nutrido de valiosas experiencias.
Distintas formas de vivir, sentir, amar,
percibir, caer, abrazar, buscar, encontrar,
apreciar, sanar, reinar, experimentar,
evolucionar continuamente...
Pero tu luz nunca cambia.
Si te crees tu papel
estarás dispuesto a luchar por una causa.
Te encontrarás como perdido,
creyendo ser justiciero o la víctima.
Y entonces se vibra en ira,
lucha, rabia, odio, dolor;
hasta que te das cuenta que nunca terminas.
Sólo se acaba cuando dejas de luchar
y aceptas lo que te llegue sin dañarte.
¿Quieres vibrar de forma diferente?
Tendrás que limpiar tus miedos y limitaciones
para permitir qué la luz crezca en ti.
Demos el paso y cambiemos de orientación.
Mira el libro de tu vida y comienza a escribir
CON LETRAS DE ORO.
Abandonemos la dualidad
Empecemos a mirar con una luz diferente.
Luz que es un auténtico tesoro,
pues no solo nuestro alimento es pan.
Observa como te impregnas de luz necesaria para el Ser
no hay que hacer nada extraordinario
para SER lo que ya ERES.
No hay que cambiar de lugar,
para querer SER lo que siempre has sido.
Un maravilloso SER que proveniente de la fuente,
viviendo extraordinarias experiencias.
Pero olvidamos que somos mucho más
y formamos parte de un todo, estando todos conectados.
NO te duermas,
¡DESPIERTA!