EL BRINDIS DEL BOHEMIO


En torno de una mesa de cantina,
una noche de invierno.
Regocijadamente departían
seis alegres bohemios.

Los ecos de sus risas escapaban
y de aquel barrio quieto
iban a interrumpir el impotente
y profundo silencio.

El humo de olorosos cigarrillos
en espirales se eleva al cielo,
simbolizando al resolverse en nada,
la vida de los sueños.

Pero en todos los labios había risas,
inspiración en todos los cerebros,
y repartidas en la mesa, copas
pletóricas de ron, whisky o ajenjo.

Era curioso ver aquel conjunto,
aquel grupo bohemio,
del que brotaba la palabra chusca,
la que vierte veneno,
lo mismo qué, melosa y delicada,
la música de un verso.

A cada nueva libación, las penas
hallábanse mas lejos
del grupo, y nueva inspiración llegaba
a todos los cerebros,
con el idilio roto que venía
en alas del recuerdo.

Olvidaba decir que aquella noche,
aquel grupo bohemio
celebraba entre risas, libaciones,
chascarillos y versos,
la agonía de un año que amarguras
dejó en todos lo pechos.
y la llegada, consecuencia lógica,
del "feliz año nuevo"...
una voz varonil dijo de pronto:

-Las doce, compañeros;
Digamos el "requiescat" por el año
que ha pasado a formar entre los muertos.
¡Brindemos por el año que comienza!
porque nos traiga ensueños;
porque no sea su equipaje un cúmulo
de amargos desconsuelos...

-Brindo dijo otra voz, por la esperanza
que a la vida nos lanza,
de vencer los rigores del destino,
por la esperanza, nuestra dulce amiga,
que las penas mitiga
y convierte en vergel nuestro camino.

Brindo porque ya hubiese a mi existencia
puesto fin con violencia
esgrimiendo en mi frente mi venganza;
si en mi cielo de tul, limpio y divino
no alumbrara mi sino
una pálida estrella: Mi esperanza.

-¡Bravo! dijeron todos, inspirado
esta noche has estado
y hablaste bueno, breve y substancioso.
El turno es de Raúl; alce su copa
y brinde por... Europa,
ya que su extranjerismo es delicioso...

-Bebo y brindo, clamó el interpelado;
brindo por mi pasado,
que fue de luz, de amor y de alegría
y en el que hubo mujeres tentadoras
y frentes soñadoras
que se juntaron con la frente mía...

Brindo por el ayer que en la amargura
que hoy cubre de negrura
mi corazón, esparza sus consuelos
trayendo hasta mi mente las dulzuras
de goces, de ternura,
de amores, de delicias, de desvelos.

-yo brindo, dijo Juan, porque en mi mente
brote un torrente
de inspiración divina y seductora,
porque vibre en las cuerdas de mi lira
el verso que suspira,
que sonríe, que canta y que enamora.

Brindo porque mis versos cual saetas
lleguen hasta las grietas
formadas de metal y granito,
del corazón de la mujer ingrata
que a desdenes me mata...
¡Pero que tiene un cuerpo muy bonito!

Porque a su corazón llegue mi canto,
porque enjuguen mi llanto
sus manos que me causan embelesos;
porque con creces mi pasión me pague...
¡vamos!, porque me embriague
con el divino néctar de sus besos.

Siguió la tempestad de frases vanas,
de aquellas tan humanas
que hallan en todas partes acomodo,
y en cada frase de entusiasmo ardiente,
hubo ovación creciente,
y libaciones, y reír, y todo.

Se brindo por la Patria, por las flores
por los castos amores
que hacen un valladar de una ventana,
y por esas pasiones voluptuosas
que el fango del placer llenan de rosas
y hacen de la mujer la cortesana.

Sólo faltaba un brindis, el de Arturo,
el del bohemio puro
de noble corazón y gran cabeza;
aquel que sin ambages declaraba
que solo ambicionaba
robarle inspiración a la tristeza.

Por todos estrechado, alzo la copa
frente a la alegre tropa
desbordante de risa y de contento;
los inundó en la luz de una mirada,
sacudió su melena alborotada
y dijo así, con inspirado acento:

-Brindo por la mujer, mas no por esa
en la que halláis consuelo en la tristeza,
rescoldo del placer ¡desventurados!;
no por esa que os brinda sus hechizos
cuando besáis sus rizos
artificisosamente perfumados.

Yo no brindo por ella, compañeros,
siento por esta vez no complaceros.
Brindo por la mujer, pero por una,
por la que me brindó sus embelesos
y me envolvió en sus besos:
por la mujer que me meció en la cuna.

Por la mujer que me enseñó de niño
lo que vale el cariño
exquisito, profundo y verdadero;
por la mujer que me arrulló en su brazos
y que me dio en pedazos
uno por uno, el corazón entero.

¡Por mi Madre! bohemios, por la anciana
que piensa en el mañana
como en algo muy dulce y deseado,
porque sueña tal vez, que mi destino
me señala el camino
por el que volveré pronto a su lado.

Por la anciana adorada y bendecida,
por la que con su sangre me dio vida,
y ternura y cariño;
por la que fue la luz del alma mía,
y lloró de alegría,
sintiendo mi cabeza en su corpiño.

Por ella brindo yo, dejad que llore,
que en lágrimas desflore
esta pena letal que me asesina;
dejad que brinde por mi madre ausente,
por la que sufre y siente
que mi ausencia es un fuego que calcina.

Por la anciana infeliz que sufre y llora;
y que del cielo implora
que vuelva yo muy pronto a estar con ella;
por mi Madre, bohemios, que es dulzura
vertida en la amargura
y en esta noche de mi vida estrella.

El bohemio calló; ningún acento
profanó el sentimiento
nacido del dolor y la ternura,
y pareció que sobre aquel ambiente
flotaba inmensamente
un poema de amor y amargura.

(Guillermo Aguirre y Fierro)





SIGUIENDO EN EL CAMINO


FELIZ NAVIDAD



































BULÁ, EL VIAJERO


Hace muchos, muchos años, un gran señor llamado Bulá reconoció en el cielo signos nunca vistos. Anunciaban la llegada del más grande de los reyes que el mundo hubiera conocido. Asombrado por tanto poder, el rico señor decidió salir en su búsqueda con la intención de ponerse al servicio de aquel poderoso rey y así ganar un puesto de importancia en el futuro imperio.
 

Juntando todas sus riquezas, preparó una gran caravana y se dirigió hacia el lugar que indicaban sus signos. Pero no contaba aquel poderoso señor con que el camino era largo y duro.

Muchos de sus sirvientes cayeron enfermos, y él, señor bondadoso, se ocupó de ellos, gastando grandes riquezas en sabios y doctores. Cruzaron también zonas tan secas, que sus habitantes morían de hambre por decenas, y les permitió unirse a su viaje, proporcionándoles vestido y alimento. Encontró grupos de esclavos tan horriblemente maltratados que decidió comprar su libertad, costándole grandes sumas de oro y joyas. Los esclavos, agradecidos, también se unieron a Bulá.

Tan largo fue el viaje, y tantos los que terminaron formando aquella caravana, que cuando por fin llegaron a su destino, apenas guardaba ya algunas joyas, una pequeñísima parte de las que inicialmente había reservado como regalo para el gran rey. Bulá descubrió el último de los signos, una gran estrella brillante tras unas colinas, y se dirigió allí cargando sus últimas riquezas.


Camino hacia el palacio del gran rey se cruzó con muchos caminantes pero, al contrario de lo que esperaba, pocos eran gente noble y poderosa; la mayoría eran pastores, hortelanos y gente humilde. Viendo sus pies descalzos, y pensando que de poco servirían sus escasas riquezas a un rey tan poderoso, terminó por repartir entre aquellas gentes las últimas joyas que había guardado.

Definitivamente, sus planes se habían torcido del todo. Ya no podría siquiera pedir un puesto en el nuevo reino. Y pensó en dar media vuelta, pero había pasado por tantas dificultades para llegar hasta allí, que no quiso marcharse sin conocer al nuevo rey del mundo.

Así, continuó andando, sólo para comprobar que tras una curva el camino terminaba. No había rastro de palacios, soldados o caballos. Tan sólo podía verse, a un lado del camino, un pequeño establo donde una humilde familia trataba de protegerse del frío. Bulá, desanimado por haberse perdido de nuevo, se acercó al establo con la intención de preguntar a aquellas gentes si conocían la ruta hacia el palacio del nuevo rey.


- Traigo un mensaje para él- explicó mostrando un pergamino -. Me gustaría ponerme a su servicio y tener un puesto importante en su reino.

Todos sonrieron al oír aquello, especialmente un bebé recién nacido que reposaba en un pesebre. La mujer dijo, extendiendo la mano y tomando el mensaje:

- Deme el mensaje, yo lo conozco y se lo daré en persona.

Y acto seguido se lo dio al niño, que entre las risas de todos lo aplastó con sus manitas y se lo llevó a la boca, dejándolo inservible.

Bulá no sonrió ante aquella broma. Destrozado al ver que apenas tenía ya nada de cuanto un día llegó a poseer, cayó al suelo, llorando amargamente. Mientras lloraba, la mano del bebé tocó su pelo. El hombre levantó la cabeza y miró al niño. Estaba tranquilo y sonriente, y era en verdad un bebé tan precioso y alegre, que pronto olvidó sus penas y comenzó a juguetear con él.

Allí permaneció casi toda la noche el noble señor, acompañando a aquella humilde familia, contándoles las aventuras y peripecias de su viaje, y compartiendo con ellos lo poco que le quedaba. Cuando ya amanecía, se dispuso a marchar, saludando a todos y besando al niño. Este, sonriente como toda la noche, agarró el babeado pergamino y se lo pegó en la cara, haciendo reír a los presentes. Bulá tomó el pergamino y lo guardó como recuerdo de aquella agradable familia.


Al día siguiente inició el viaje de vuelta a su tierra. Y no fue hasta varios días después cuando, recordando la noche en el establo, encontró el pergamino entre sus ropas y volvió a abrirlo. Las babas del bebé no habían dejado rastro del mensaje original. Pero justo en aquel momento, mientras miraba el vacío papiro, finísimas gotas de agua y de oro llenaron el aire y se fueron posando lentamente en él. Y con lágrimas de felicidad rodando por las mejillas, Bulá pudo leer:

Recibí tu mensaje. Gracias por tu visita y por los regalos que trajiste de tus tierras para todos los amigos míos que fuiste encontrando por el camino. Te aseguro que ya tienes un Gran Puesto en mi Reino.
Fdo.: Jesús, Rey de Reyes

(Autor.. Pedro Pablo Sacristán)


FUEGOS



Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo.
A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos.
-El mundo es eso -reveló-. Un montón de gente, un mar de fueguitos.
Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás.
No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende.

(El Libro de los abrazos, Eduardo Galeano)




LA PEQUEÑA ESTRELLA DE NAVIDAD


De entre todas las estrellas que brillan en el cielo, siempre había existido una más brillante y bella que las demás. Todos los planetas y estrellas del cielo la contemplaban con admiración, y se preguntaban cuál sería la importante misión que debía cumplir. Y lo mismo hacía la estrella, consciente de su incomparable belleza.

Las dudas se acabaron cuando un grupo de ángeles fue a buscar a la gran estrella:

- Corre. Ha llegado tu momento, el Señor te llama para encargarte una importante misión.

Y ella acudió tan rápido como pudo para enterarse de que debía indicar el lugar en que ocurriría el suceso más importante de la historia.
La estrella se llenó de orgullo, se vistió con sus mejores brillos, y se dispuso a seguir a los ángeles que le indicarían el lugar. Brillaba con tal fuerza y belleza, que podía ser vista desde todos los lugares de la tierra, y hasta un grupo de sabios decidió seguirla, sabedores de que debía indicar algo importante.

Durante días la estrella siguió a los ángeles, indicando el camino, ansiosa por descubrir cómo sería el lugar que iba a iluminar. Pero cuando los ángeles se pararon, y con gran alegría dijeron “Aquí es”, la estrella no lo podía creer. No había ni palacios, ni castillos, ni mansiones, ni oro ni joyas. Sólo un pequeño establo medio abandonado, sucio y maloliente.

- ¡Ah, no! ¡Eso no! ¡Yo no puedo desperdiciar mi brillo y mi belleza alumbrando un lugar como éste! ¡Yo nací para algo más grande!

Y aunque los ángeles trataron de calmarla, la furia de la estrella creció y creció, y llegó a juntar tanta soberbia y orgullo en su interior, que comenzó a arder. Y así se consumió en sí misma, desapareciendo.

¡Menudo problema! Tan sólo faltaban unos días para el gran momento, y se habían quedado sin estrella. Los ángeles, presa del pánico, corrieron al Cielo a contar a Dios lo que había ocurrido. Éste, después de meditar durante un momento, les dijo:

- Buscad y llamad entonces a la más pequeña, a la más humilde y alegre de todas las estrellas que encontréis.

Sorprendidos por el mandato, pero sin dudarlo, porque el Señor solía hacer esas cosas, los ángeles volaron por los cielos en busca de la más diminuta y alegre de las estrellas. Era una estrella pequeñísima, tan pequeña como un granito de arena. Se sabía tan poca cosa, que no daba ninguna importancia a su brillo, y dedicaba todo el tiempo a reír y charlar con sus amigas las estrellas más grandes. Cuando llegó ante el Señor, este le dijo:

- La estrella más perfecta de la creación, la más maravillosa y brillante, me ha fallado por su soberbia. He pensado que tú, la más humilde y alegre de todas las estrellas, serías la indicada para ocupar su lugar y alumbrar el hecho más importante de la historia: el nacimiento del Niño Dios en Belén.

Tanta emoción llenó a nuestra estrellita, y tanta alegría sintió, que ya había llegado a Belén tras los ángeles cuando se dio cuenta de que su brillo era insignificante y que, por más que lo intentara, no era capaz de brillar mucho más que una luciérnaga.

“Claro”, se dijo. “Pero cómo no lo habré pensado antes de aceptar el encargo. ¡Si soy la estrella más pequeña! Es totalmente imposible que yo pueda hacerlo tan bien como aquella gran estrella brillante... ¡Que pena! Mira que ir a desaprovechar una ocasión que envidiarían todas las estrellas del mundo...”.

Entonces pensó de nuevo “todas las estrellas del mundo”. ¡Seguro que estarían encantadas de participar en algo así! Y sin dudarlo, surcó los cielos con un mensaje para todas sus amigas:

"El 25 de diciembre, a medianoche, quiero compartir con vosotras la mayor gloria que puede haber para una estrella: ¡alumbrar el nacimiento de Dios! Os espero en el pueblecito de Belén, junto a un pequeño establo."

Y efectivamente, ninguna de las estrellas rechazó tan generosa invitación. Y tantas y tantas estrellas se juntaron, que entre todas formaron la Estrella de Navidad más bella que se haya visto nunca, aunque a nuestra estrellita ni siquiera se la distinguía entre tanto brillo. Y encantado por su excelente servicio, y en premio por su humildad y generosidad, Dios convirtió a la pequeña mensajera en una preciosa estrella fugaz, y le dio el don de conceder deseos cada vez que alguien viera su bellísima estela brillar en el cielo.


Autor.. Pedro Pablo Sacristán


La humildad y la generosidad pueden ayudar a conseguir mucho más incluso que aquellos llenos de condiciones naturales para la misma tarea.


"La imaginación no hace sabios a los locos, pero les hace felices. Todo lo contrario de la razón, que no arranca a nadie de su condición miserable." (Pascal)



"La posibilidad de realizar un sueño es lo que hace que la vida sea interesante"

(Paulo Coelho)



"Son mis ilusiones infantiles las que todavía me hacen decir si percibo una fisura en la coraza de un hombre: no todo está perdido, hace falta poco para hacer palpitar a ese corazón detenido." (Elías Canetti)



LA PRINCESA DEL LAGO


Había una vez dos bellas princesas que siendo aún pequeñas, habían sido raptadas por un rey enemigo. Éste había ordenado llevarlas a un lago perdido, y abandonarlas en una pequeña isla, donde permanecerían para siempre custodiadas por un terrible monstruo marino.

Sólo cuando el malvado rey y su corte de brujos y adivinos fueron derrotados, pudieron en aquel país descubrir que en el destino estaba escrito que llegaría el día en que un valiente príncipe liberaría a las princesas de su encierro.

Cuendo el viento llevó la noticia a la isla, llenó de esperanza la vida de las princesas. La más pequeña, mucho más bella y dulce que su hermana, esperaba pacientemente a su enamorado, moldeando pequeños adornos de flores y barro, y cantando canciones de amor.
La mayor, sin embargo, no se sentía a gusto esperando sin más. "Algo tendré que hacer para ayudar al príncipe a rescatarme. Que por lo menos sepa dónde estoy, o cómo es el monstruo que me vigila." Y decidida a facilitar el trabajo del príncipe, se dedicó a crear hogueras, construir torres, cavar túneles y mil cosas más. Pero el temible monstruo marino fastidiaba siempre sus planes.

Con el paso del tiempo, la hermana mayor se sentía más incómoda. Sabía que el príncipe elegiría a la pequeña, así que no tenía mucho sentido seguir esperando. Desde entonces, la joven dedicó sus esfuerzos a tratar de escapar de la isla y del monstruo, sin preocuparse por si finalmente el príncipe aparecería para salvarla o no.
Cada mañana preparaba un plan de huída diferente, que el gran monstruo siempre terminaba arruinando. Los intentos de fuga y las capturas se sucedían día tras día, y se convirtieron en una especie de juego de ingenio entre la princesa y su guardián. Cada intento de escapada era más original e ingenioso, y cada forma de descubrirlo más sutil y sorprendente. Ponían tanto empeño e imaginación en sus planes, que al acabar el juego pasaban horas comentando amistosamente cómo habían preparado su estrategia. Y al salir la luna, se despedían hasta el día siguiente y el monstruo volvía a las profundidades del lago.



Un día, el monstruo despidió a la princesa diciendo:
- Mañana te dejaré marchar. Eres una joven lista y valiente. No mereces seguir atrapada.
Pero a la mañana siguiente la princesa no intentó escapar. Se quedó sentada junto a la orilla, esperando a que apareciera el monstruo.
- ¿Por qué no te has marchado?
- No quería dejarte aquí solo. Es verdad que das bastante miedo, y eres enorme, pero tú también eres listo y mereces algo más que vigilar princesas. ¿Por qué no vienes conmigo?
- No puedo- respondió con gran pena el monstruo-. No puedo separarme de la isla, pues a ella me ata una gran cadena. Tienes que irte sola.

La joven se acercó a la horrible fiera y la abrazó con todas sus fuerzas. Tan fuerte lo hizo, que el animal explotó en mil pedazos. Y de entre tantos pedacitos, surgió un joven risueño y delgaducho, pero con esa misma mirada inteligente que tenía su amigo el monstruo.

Así descubrieron las princesas a su príncipe salvador, quien había estado con ellas desde el principio, sin saber que para que pudiera salvarlas antes debían liberarlo a él. Algo que sólo había llegado a ocurrir gracias al ánimo y la actitud de la hermana mayor.
Y el joven príncipe, que era listo, no tuvo ninguna duda para elegir con qué princesa casarse, dejando a la hermana pequeña con sus cantos, su belleza y su dulzura... y buscando algún príncipe tontorrón que quisiera a una chica con tan poca iniciativa.


Las cosas no se consiguen esperando a que ocurran, sino facilitando activamente todo lo que pueda ayudar para que ocurran.

Autor: Pedro Pablo Sacristán

LA PROATIVIDAD


Proactividad es una actitud en la que el sujeto u organización asume el pleno control de su conducta de modo activo, lo que implica la toma de iniciativa en el desarrollo de acciones creativas y audaces para generar mejoras, haciendo prevalecer la libertad de elección sobre las circunstancias del contexto.

La proactividad no significa sólo tomar la iniciativa, sino asumir la responsabilidad de hacer que las cosas sucedan; decidir en cada momento lo que queremos hacer y cómo lo vamos a hacer.

El término proactividad lo acuñó Viktor Frankl un neurólogo y psiquiatra austriaco que sobrevivió a los campos de concentración nazis, en su libro Man's Search for Meaning (El hombre en busca de sentido, 1946). Años después el término se popularizaría en muchos libros de autoayuda, desarrollo personal y empresarial gracias al best-seller "Los siete hábitos de las personas altamente efectivas" del autor Stephen R. Covey.



  • Primer hábito: "Sea proactivo" Principios de la visión personal
  • Segundo hábito: "Empiece con un fin en mente" Principios de liderazgo personal
  • Tercer hábito: "Establezca primero lo primero" Principios de administración personal.
  • Cuarto hábito: "Pensar en ganar" Principios de liderazgo interpersonal.
  • Quinto hábito: "procure primero comprender y después ser comprendido" Principios de comunicación empática.
  • Sexto hábito: "La sinergia" Principios de cooperación creativa.
  • Séptimo hábito: "Afile la sierra" Principios de autorenovación equilibrada.

(Sin embargo, tanto la palabra proactividad como la palabra proactivo, no están aceptadas por la Real Academia Española. En castellano se pueden utilizar, por ejemplo, términos como iniciativa o persona con iniciativa).




DIFERENCIA ENTRE REACTIVO Y PROACTIVO:

Las personas reactivas


Se ven afectadas por las circunstancias, las condiciones, el ambiente social... Sólo se sienten bien si su entorno está bien. Centran sus esfuerzos en el círculo de preocupación: en los defectos de otras personas, en los problemas del medio y en circunstancias sobre las que no tienen ningún control. No tienen la libertad de elegir sus propias acciones.



Las personas proactivas

Se mueven por valores cuidadosamente meditados y seleccionados: pueden pasar muchas cosas a su alrededor pero son dueñas de cómo quieren reaccionar ante esos estímulos. Centran sus esfuerzos en el círculo de influencia: se dedican a aquellas cosas con respecto a las cuales pueden hacer algo. Su energía es positiva, con lo cual amplían su círculo de influencia.


¿Qué no es proactividas?

La proactividad no tiene nada que ver con el activismo o la hiperactividad. Ser proactivo no significa actuar deprisa, de forma caótica y desorganizada, dejándose llevar por los impulsos del momento.



Las personas que tienen el hábito de la proactividad no son agresivas, arrogantes o insensibles, torpes como defienden algunos tópicos, sino que se mueven por valores, saben lo que necesitan y actúan en consecuencia.

El concepto opuesto es el de reactividad, o tomar una actitud pasiva y ser sujeto de las circunstancias y por ende, de los problemas. La definición extendida por Stephen R. Covey dice que la conducta individual es función de las decisiones propias y no de las condiciones.


Este término, que procede del griego, está compuesto por dos palabras («pro», preposición griega: pro-, que significa ‘a favor de’, y «actividad», que significa ‘eficiencia de obrar’, ‘diligencia, eficacia’, término griego: activitas, activitatis)

De: Wikipedia

Algunas características de las personas proactivas son:
  • Busca respuestas a problemas de difícil solución en vez de espera a que suceda algo.
  • No se limita a efectuar las actividades que se le solicitan sino que crea nuevas oportunidades por medio de la búsqueda de información.
  • Adapta su manera de hacer a las condiciones del entorno
  • Tiene capacidad para subordinar los impulsos a los valores
Desarrollar una conducta proactiva ayuda a afrontar problemas, prever consecuencias y orientarse a la innovación, de manera que cada persona pueda mejorar su competencia personal y profesional.

La capacidad proactiva implica competencias como búsqueda de información, trabajo en equipo, iniciativa, aprendizaje continuo.


Conducta:
  • Capacidad de actuar rápida y decididamente ante situaciones problemáticas y no esperar a que los problemas se solucionen solos o los solucionen otros.
  • Capacidad de modificar la forma usual de realizar el trabajo por otra que le haga ser más eficiente de forma que mejore el servicio y genere mejores resultados.
  • Conoce sus fortalezas y sus debilidades.
  • Gestiona positivamente sus emociones y su actitud.
  • Manifiesta sus opiniones de forma asertiva.
  • Confía en sí mismo/a y le gusta asumir retos.
  • Toma la iniciativa y emprende la acción.
  • Actúa con decisión y determinación para alcanzar sus metas.
  • Afronta positivamente el cambio y la incertidumbre.
  • Transforma los problemas en oportunidades.
  • Es perseverante y no abandona a la primera de cambio.
  • Está dispuesto/a a cambiar el rumbo de la acción hasta alcanzar los resultados que desea
  • Asume sus fracasos y los considera como oportunidades de aprendizaje
  • Genera nuevas ideas y estrategias para resolver los problemas y las dificultades
  • Es inconformista, desafía lo convencional y anticipa futuros escenarios

“Si no somos parte del problema no podemos ser parte de la solución. Y por tanto no tenemos poder para influir en los resultados“ (Freddy Kofman)

El modo en el que nos enfrentamos a las dificultades es lo que marca la diferencia.


Y Gandhi dijo: «Ellos no pueden quitarnos nuestro autorrespeto si nosotros no se lo damos». (Es adueñarnos en cómo queremos reaccionar ante esos estímulos exteriores)

Para empezar, lo que nos daña, mucho más que lo que nos sucede, es nuestro permiso, nuestro consentimiento a lo que nos sucede.



CUENTO DE O'HENRY


Quizás a vosotros no os satisfaga, quizás prefiráis apoyaros en vuestra propia definición por si acaso os dejo una particular manera de poner en palabras el significado y el alcance del mejor de los amores.

"Para mí, el amor es la decisión sincera de crear para la persona amada un espacio de libertad tan amplio, tan amplio, tan amplio, como para que ella o él puedan elegir hacer con su vida, con sus sentimientos y con su cuerpo lo que desee, aun cuando su decisión no me guste, aun cuando su elección no me incluya".


Quiero compartir con vosotros un cuento que fue escrito hace medio siglo por unos de los grandes de la literatura, que se conoce como O'Henry.


Esta historia transcurre en la Francia de 1900, en los comienzos de un durísimo invierno. 

Marie era una niña de once años que vivía en una antigua casa parisina. Desde que el frió se había hecho sentir, ella empezó a quejarse de un intenso dolor en la espalda que se volvía intolerable al toser. 
Cuando el médico fue a verla, le dijo a su a madre el diagnóstico que más temía: tuberculosis. 
En esa época, todavía sin antibióticos, la infección era casi una garantía de muerte, lo único que los médicos podían hacer era recetar algunos paliativos para el dolor, cuidados generales, reposo… y fe.
Estos pacientes, como casi todos., les dijo el profesional, tienen más posibilidades de curarse si luchan contra la enfermedad; si Marie dejara de pelear por su vida, moriría en algunas semanas. Y luego agregó, sabiendo que era más de un deseo que un pronóstico: Estoy seguro de que si la mantenemos calentita, bien alimentada y con muchos deseos de vivir cuando el invierno pase, ella estará fuera de peligro y la tuberculosis será solo un mal recuerdo. 

Cuando el doctor se fue, la madre de la niña miró el calendario. Faltaba todavía dos largos meses para que llegara la primavera…

Sabiendo que ninguno de sus compañeros de clase iría a verla, por el comprensible aunque injustificado temor al contagio, la madre se acercó hasta la escuela de Marie para rogarle a la maestra que fuera a casa a darle algunas clases, no tanto por el aprendizaje como por emplear algo de su tiempo de encierro y aburrimiento, la maestra le dijo que no podía hacerlo, lo sentía, pero había cuatro niños en el curso en la misma situación, ella no podía ocuparse de ellos, debía cuidar de los que todavía asistían a clase.

Al día siguiente, mientras colgaba guirnaldas caseras por la casa tratando de contagiar la alegría que no sentía por las fiestas, la madre vio la pálida cara de su hija y la tristeza reflejada en su expresión. Fue entonces cuando tuvo la idea, con la ayuda de la casera, se ocupó esa mañana de mover todos los muebles de la casa para poder llevar la cama de Marie junto a la ventana de la sala que daba al  pequeño patio central compartido. Desde allí, pensó la madre que por lo menos vería el patio interior, el ciprés en el centro del jardín, las enredaderas en las paredes, las ventanas de los otros edificios. Seguramente, se dijo, se distraerá aunque sea viendo a la gente pasar de ida y de vuelta de sus ocupaciones o de sus compras de fin de año.

Entrado Enero, el invierno se volvió más y más frío, y con ello la niña se agravó. 

Más de una noche un ataque de tos terminó con un vómito de sangre y la consiguiente desesperación de la pobre jovencita y de su madre.

Una mañana, al volver de la compra, la madre encontró a Marie con la mirada perdida de cara al ventanal. Nada tenía que ver a esa niña con la Marie que ella recordaba de apenas unas semanas atrás. La madre se acercó a preguntarle cómo se sentía esa mañana y la niña le dijo que tenía mucho miedo de morirse. La madre la abrazó con fuerza sosteniendo la cabeza de su hija contra su pecho, tratando de que no se diera cuenta de que lloraba. 

La niña señalo hacia el patio y le dijo: 
– Mira mami, ¿ves esa enredadera en la pared del edificio de enfrente? 
Hace semanas estaba llenas de hojas, algunas más verdes, otras más amarillas. 
Mírala ahora qué pocas hojas quedan. Acabo de pensar que cuando las últimas de la hojas de la enredadera caiga, mi vida también llegará a su fin.

No tienes que pensar en eso, le dijo su madre, acomodando las almohadas y secándose las lágrimas de espalda a la niña. 

En primavera, de todas la enredaderas surgen nuevas hojas y la vida verde vuelve a nacer.
“pero son otras hojas “ pensó la jovencita sin decirlo.

La enfermedad seguía su curso con altibajos pero cada vez que el médico iba a visitarla veía cómo el ánimo de la paciente decaía en la misma magnitud que su estado general.
Hasta que una mañana la madre descubrió a Marie interesada, mirando hacia arriba por la ventana, sin querer interrumpir, la madre se acercó con cuidado tratando de ver qué era lo que llamaba la atención de su hija, se trataba de un joven pintor que junto a su ventana en el tercer piso del edificio de enfrente, pintaba con colores vivos imágenes de París, Notre Dame, Montmartre, el Mouling Rouge…
Por primera vez en mucho días, la madre vio a Marie entusiasmada y alegre. La madre compartía esa alegría, algo por fin había captado su interés; quizás ella pudiera convencer al pintor para que la ayudara.

Esa misma tarde, la madre cruzo hacia el edificio y llamó a la puerta del artista. Cuando el joven y estrafalario artista abrió, le contó qué era la madre de la niña que vivía en la planta de abajo, en el edificio de enfrente, le dijo que padecía una grave enfermedad, diagnosticado por el médico.
Lo siento mucho señora, contesto el pintor, pero no entiendo para qué ha venido a contarme todo esto.
Vine a pedirle que acerque a darle algunas clases de dibujo, o de pintura a Marie, a ella siempre le ha gustado el arte, ¿sabe usted? Si usted pudiera bajar a casa de vez en cuando a charlar con Marie … yo por supuesto le pagaré, lo que pida. 
Y con un tono de ruego termino diciendo, su vida ¿sabe? Quizá dependa de que usted acepte mi encargo, no por el dinero si no por la pena que le diera la imagen de su hija, que ya había visto desde la ventana , el joven artista empezó bajar un día sí y otro también, a casa de Marie, llevando consigo alguna telas, carbones y colores para hablar de pintura y para animar a la joven a qué utilizase su tiempo en cama para dibujar y pintar.
Durante los siguiente semanas creció entre ellos una extraña amistad,.

Una tarde, cuando el pintor bajó a verla, Marie lloraba en su cama, que sucede, mon cher? Le pregunto, Marie le conto su relación con la enredadera y luego le dijo:
Ayer después de que te fuiste, hubo mucho viento y muchas hojas cayeron, cuando la tormenta pasó conté las hijas que quedaban. De la miles que habían entre sus ramas solo quedaron veintiocho y yo sé lo que eso significa, si se cayeran todas hoy no habría un mañana para mí.
El pintor intento convencer a Marie de que esa asociación era una tontería, la vida seguirá de todas maneras, no debes pensar así, le dijo el pintor, tienes que practicar la escala de colores y dibujar las manzanas que te pedí, si no nunca llegaras a exponer, de hecho de haber practicado mucho en mi vida me ha llegado una invitación para exponer mis pinturas en América.
Te iras? Pregunto Marie, sin querer escuchar la respuesta.
Volveré en Mayo como muy tarde, para ese entonces tú ya habrás practicado, iremos a dibujar a la campiña, recorreremos lo museos, y te enseñaré a pintar con óleo.
No sé si estaré cuando regreses, pintor, contesto Marie depende de la enredadera. El artista encariñado con la jovencita la abrazo y prefirió no hablar de la fantasía, solo la beso en la frente y le dejo indicaciones de que hacer para estar ocupada hasta que el regrese.


Cuando se fue, Marie sintió como si el mundo se derrumbara y en un negro presagio vio cómo mientras el pintor cruzaba hacia su casa, el viento arrancaba tres hojas de la enredadera y las dejaba caer violentamente al patio.

Desde ese día cada mañana la niña contaba desde la ventana la cantidad de hojas que quedaban en la enredadera… y cada mañana registraba un agudo dolor en el pecho, cuando comprobaba que durante la noche, algunas de sus acompañante, habían caído para siempre.

¿Qué pasa hija?
Queda solo una, mami, solo una, la de abajo del todo se cayó anoche, me voy a morir mami, me voy a morir, por favor abrázame, tengo miedo, mucho miedo.
Hay que tener fe hijita, dijo la madre tragando saliva y reteniendo el llanto de su propio miedo, además faltan pocos días para la primavera y todavía queda una hoja es la hoja campeona, ¿sabes?
Si pero hace un rato la vi temblar, tápame mama tengo frío la madre la arropo con una mantas y fue a buscar unos paños húmedos la niña tenía mucha fiebre.
Cada momento que Marie estaba despierta miraba por la ventana a la única hoja que todavía resistía en la punta de la enredadera, la pequeña hoja marrón verdosas se aferraba solitaria en su base y la niña al verla instintivamente cruzaba los dedos pidiéndole que resistiera para que ella también pudiera salvarse. Y la hoja resistía.
Nieve, lluvia, viento y la hoja resistía, hasta que una mañana mientras Marie miraba su esperanza, vio que un rayo de sol iluminaba a la hoja y observo que en la enredadera surgía pequeños brotes verdes que empezaban a crecer.

Mami, mami, la hoja ha resistido, llego la primavera mami, ¿no es maravilloso? 

La madre corrió hacia su hija con lágrimas en sus ojos, ella no pensaba en la enredadera, pensaba en su hija que también se había salvado.

Pasaron los días y la niña empezaba a recuperar sus fuerzas poco a poco, en la primera salida a la calle, que el médico autorizo, la niña fue corriendo al edificio de enfrente a preguntar por su amigo el pintor. La casera se sorprendió al verla por que casi nadie sobrevive a la tuberculosis.


Me alegro que estés bien le dijo mientras la besaba con sincera alegría, tu amigo todavía no ha vuelto pero me ha dicho que en unas semanas lo tendremos de vuelta por aquí, mando esto para ti.

PARA ENTREGAR A MI AMIGA MARIE.

Hola, Marie.
Tal como vez todo ha pasado, para cuando leas esto solo faltaran días para retomar nuestras clases de pintura, yo he comprado nuevos colores y pinceles, así que quiero regalarte los que fueron míos.
Dile a la casera que te abra la puerta de mi departamento y toma mis cosas.
Practica mucho y recuerda las manzanas y las escalas de colores.
La niña saltaba de alegría. Después de pedir la llave a la casera subió para recoger sus colores, sin pensarlo Marie abrió la ventana e instintivamente busco a su amiga la hoja heroica y la vio pegada a la pared, pero la hoja no era verdadera, era una hoja que había pintado su amigo el pintor en un ladrillo.



¿Somos capaces de amar así?
¿Seremos capaces de pintar hojas en nuestras ventanas, para inspirar, alentar y acompañar a los que amamos, aunque nosotros estemos lejos?
¿Seremos capaces de dar el paso hacia el amor verdadero?


OBSTÁCULOS




Voy andando por un sendero.
Dejo que mis pies me lleven.
Mis ojos se posan en los árboles, en los pájaros, en las piedras. En el horizonte se recorte la silueta de una ciudad. Agudizo la mirada para distinguirla bien. Siento que la ciudad me atrae.
Sin saber cómo, me doy cuenta de que en esta ciudad puedo encontrar todo lo que deseo. Todas mis metas, mis objetivos y mis logros. Mis ambiciones y mis sueños están en esta ciudad. Lo que quiero conseguir, lo que necesito, lo que más me gustaría ser, aquello a lo cual aspiro, o que intento, por lo que trabajo, lo que siempre ambicioné, aquello que sería el mayor de mis éxitos.
Me imagino que todo eso está en esa ciudad. Sin dudar, empiezo a caminar hacia ella. A poco de andar, el sendero se hace cuesta arriba. Me canso un poco, pero no me importa.
Sigo. Diviso una sombra negra, más adelante, en el camino. Al acercarme, veo que una enorme zanja me impide mi paso. Temo... dudo.
Me enoja que mi meta no pueda conseguirse fácilmente. De todas maneras decido saltar la zanja. Retrocedo, tomo impulso y salto... Consigo pasarla. Me repongo y sigo caminando.
Unos metros más adelante, aparece otra zanja. Vuelvo a tomar carrera y también la salto. Corro hacia la ciudad: el camino parece despejado. Me sorprende un abismo que detiene mi camino. Me detengo. Imposible saltarlo
Veo que a un costado hay maderas, clavos y herramientas. Me doy cuenta de que está allí para construir un puente. Nunca he sido hábil con mis manos... Pienso en renunciar. Miro la meta que deseo... y resisto.
Empiezo a construir el puente. Pasan horas, o días, o meses. El puente está hecho. Emocionado, lo cruzo. Y al llegar al otro lado... descubro el muro. Un gigantesco muro frío y húmedo rodea la ciudad de mis sueños...
Me siento abatido... Busco la manera de esquivarlo. No hay caso. Debo escalarlo. La ciudad está tan cerca... No dejaré que el muro impida mi paso.
Me propongo trepar. Descanso unos minutos y tomo aire... De pronto veo, a un costado del camino un niño que me mira como si me conociera. Me sonríe con complicidad.
Me recuerda a mí mismo... cuando era niño.
Quizás por eso, me animo a expresar en voz alta mi queja: 

-¿Por qué tantos obstáculos entre mi objetivo y yo?
El niño se encoge de hombros y me contesta: 
-¿Por qué me lo preguntas a mí?
Los obstáculos no estaban antes de que tú llegaras... Los obstáculos los trajiste tú.

DE: Jorge Bucay



EL SECRETO PARA SER FELIZ


Hace muchísimos años, vivió en la India, un sabio, de quien se decía que guardaba en un cofre encantado un gran secreto, que lo hacía ser un triunfador en todos los aspectos de su vida y que por eso se consideraba el hombre más feliz del mundo. Muchos reyes envidiosos le ofrecían poder o dinero y hasta intentaron robarlo para obtener el cofre, pero todo era en vano; mientras más lo intentaban más infelices eran, ya que la envidia no los dejaba vivir.

Así pasaron los años y el sabio cada día eras más feliz. Un día llegó ante él, un niño y le dijo: "Señor, al igual que tú, también quiero ser inmensamente feliz, ¿por qué no me enseñas que he de hacer para conseguirlo?". El sabio al ver la sencillez y pureza del niño le dijo a ti te enseñaré el secreto para ser feliz, ven conmigo y presta mucha atención. En realidad, son dos cofres donde guardo el secreto para ser feliz y esto son mi mente y mi corazón, y el gran secreto, no es otro que una serie de pasos para seguir a lo largo de tu vida.

PRIMERO: Es saber que existe una energía Universal en todas las personas y en todas las cosas de la vida y por lo tanto, haz de amar y dar gracias por todo, aunque a veces no sepas que te pasa.

SEGUNDO: Es que haz de quererte a ti mismo. Todos los días al levantarte y al acostarte puedes afirmar: "yo soy importante, yo valgo, soy capaz, soy inteligente, soy cariñoso; espero mucho de mi, no hay obstáculos que no pueda vencer". Este paso se llama autoestima.

TERCERO: Es que haz de poner en práctica todo lo que dices que eres, si piensas que eres inteligente, actúa inteligentemente; si piensas que eres capaz, hazlo haciendo bien tus deberes; si sientes que eres cariñoso, da cariño y no te comportes bruscamente; si piensas que no hay obstáculos que no puedas vencer, entonces proponte metas en la vida y decídete hasta alcanzarlas. Este paso se llama motivación.

CUARTO: Es que no haz de albergar en tu corazón rencor hacia nadie, ese sentimiento no te dejará ser feliz; deja que las leyes de la naturaleza y universales hagan justicia y perdónate y perdona. Y sigue adelante.

QUINTO: Es que no haz de tomar las cosas que no te pertenecen, recuerda que todos los seres de este mundo tienen derecho a que se nos respeten, tanto en lo humano como en lo material.

Y por último, levántate siempre con una sonrisa en los labios, observa a tu alrededor y descubre en todas las cosas, el lado bueno y bonito; piensa en lo afortunado que eres al tener lo que tienes, ayuda a los demás sin pensar que vas a recibir a cambio; mira a las personas y descubre en ellas sus cualidades y darle también el secreto para ser un triunfador y así puedan ser inmensamente felices...



APRENDERÁS


"APRENDERÁS"

Después de algún tiempo "Aprenderás" que la sutil diferencia entre dar una mano y encadenar un alma. Y aprenderás que amar no significa apoyarse y que compañía no siempre significa seguridad.


Comenzarás a aprender que los besos no son contratos, ni regalos, ni promesas...

Comenzarás a aceptar tus derrotas con la cabeza erguida y la mirada al frente, con la gracia de un adulto y no con la tristeza de un niño.

Aprenderás a construir hoy todos tus caminos por que el terreno de mañana es incierto para los proyectos, y el futuro tiene la costumbre de caer al vacío.

Después de un tiempo aprenderás que el sol quema si te expones demasiado... Aceptarás que incluso las buenas personas podrían herirte y alguna vez necesitarás perdonarlas..

Aprenderás que hablar puede aliviar los dolores del alma... Y descubrirás que lleva un año construir confianza y apenas unos segundos para destruirla, y que tú también podrás hacer cosas de las que te arrepentirás el resto de tu vida.

Aprenderás que las verdaderas amistades continúan creciendo a pesar de las distancias y que no importa qué es lo que tienes sino a quienes tienes en la vida. Y que los buenos amigos son la familia que nos permitimos elegir.

Aprenderás que no tienes que cambiar de amigos si estás dispuesto a aceptar que los amigos cambian. 
Te darás cuenta que puedes pasar buenos momentos con tu mejor amigo haciendo cualquier cosa o nada, sólo por el placer de disfrutar de su compañía.

Descubrirás que muchas veces tomas a la ligera a las personas que más te importan, y por eso es bueno decir a esas personas cuánto las amamos por qué nunca sabemos cuándo será la última vez que las veamos.

Aprenderás que las circunstancias y el ambiente que nos rodea tienen influencia en nosotros, pero somos nosotros los únicos responsables de lo que hacemos.

Comenzarás a aprender que no nos debemos comparar con los demás, salvo cuando queramos imitarlos para mejorar. Descubrirás que lleva mucho tiempo llegar a ser la persona que quieres ser y que el tiempo es muy corto.

Aprenderás que no importa dónde llegaste, sino a dónde te diriges y si no lo sabes, cualquier lugar te servirá.

Aprenderás que si no controlas tus actos, ellos te controlarán y que ser flexible no significa ser débil o no tener personalidad, porque no importa cuán delicada y frágil sea la situación: siempre existen dos lados.

Aprenderás que héroes son las personas que hicieron lo que era necesario, enfrentando las consecuencias. Aprenderás que algunas veces la persona que esperas que te patee cuando te caes, tal vez sea una de las pocas que te ayude a levantarte. 

Madurar tiene que ver con lo que has aprendido de las experiencias más que con los años vividos.

Aprenderás que hay mucho más de tus padres en ti de lo que supones.

Aprenderás que nunca se debe decir a alguien que sus sueños son tonterías, porque pocas cosas son tan humillantes y será una tragedia si lo creyese por que le estarías quitando la esperanza.

Aprenderás que cuando sientas rabia tienes derecho a tenerla, pero eso no te da derecho a ser cruel. Descubrirás que sólo porque alguien no te ama de la forma que quieres, no significa que no te ame con todo lo que puede, porque hay personas que nos aman pero no saben cómo demostrarlo...

No siempre es suficiente ser perdonado por alguien, algunas veces tendrás que aprender a perdonarte a ti mismo.

Aprenderás que con la misma serenidad con la que juzgas, también serás juzgado y en algún momento, condenado.

Aprenderás que el tiempo no es algo que pueda volver atrás, por lo tanto debes cultivar tu propio jardín y decorar tu propia alma, en vez de esperar a que alguien te traiga flores.

Entonces sabrás que realmente puedes soportar, que eres fuerte y que podrás ir mucho más lejos de lo que pensabas cuando creías que no se podía más. Es que realmente la vida vale sólo cuando tienes el valor de enfrentarla.



William Shakespeare...
En la red se dice que es de Willian Shakespeare pero puede que sea un HOAX, lo pongo así. 
No se ha encontrado el original en Inglés, y parece que se duda porque esta forma de escribir no es de Shakepeare. También en algunas referencias dice que es una carta a un amigo que al cabo del tiempo se recopiló. Bueno ahí queda y es muy sustancioso.


"CON EL TIEMPO"

"Después de un tiempo, 

uno aprende la sutil diferencia
entre sostener una mano y encadenar un alma.


Y uno aprende 

que el amor no significa acostarse,
y que una compañía no significa seguridad.


Y uno empieza a aprender…

que los besos no son contratos 
y los regalos no son promesas.

Y uno empieza a aceptar
sus derrotas con la cabeza alta 
y los ojos abiertos.


Y uno aprende 
a construir todos sus caminos en el hoy,
porque el terreno de mañana 

es demasiado inseguro para planes…
y los futuros tienen su forma de caerse por la mitad.


Y uno aprende 
que si es demasiado
hasta el calor del sol puede quemar.

Así que uno planta su propio jardín y decora su propia alma,
en lugar de que alguien le traiga flores.

Y uno aprende que realmente puede aguantar,
que uno es realmente fuerte, que uno realmente vale,
y uno aprende y aprende… y así cada día.


Con el tiempo aprendes que estar con alguien
porque te ofrece un buen futuro,

significa que tarde o temprano querrás volver a tu pasado.

Con el tiempo comprendes que sólo quién es capaz
de amarte con tus defectos 
y sin pretender cambiarte puede brindarte toda la felicidad.

Con el tiempo aprendes que si estás con una persona
sólo por acompañar tu soledad, 

irremediablemente acabarás no deseando volver a verla.

Con el tiempo aprendes que los verdaderos amigos son contados
y quién no lucha por ellos, tarde o temprano,

se verá rodeado sólo de falsas amistades.

Con el tiempo aprendes 

que las palabras dichas en momentos de ira
siguen hiriendo durante toda la vida.


Con el tiempo aprendes 
que disculpar cualquiera lo hace,
pero perdonar es atributo sólo de almas grandes.


Con el tiempo comprendes 
que si has herido a un amigo duramente
es muy probable que la amistad nunca sea igual.


Con el tiempo te das cuenta 
que aún siendo feliz con tus amigos,
lloras por aquellos que dejaste ir.


Con el tiempo te das cuenta 
de que cada experiencia vivida,
con cada persona, es irrepetible.


Con el tiempo te das cuenta 
que el que humilla o desprecia a un ser humano, 
tarde o temprano sufrirá multiplicadas las mismas humillaciones o desprecios.

Con el tiempo aprendes 

a construir todos tus caminos en el hoy,
porque el sendero del mañana no existe.


Con el tiempo comprendes 
que apresurar las cosas y forzarlas a que pasen
ocasiona que al final no sean como esperabas.


Con el tiempo te das cuenta 
de que en realidad lo mejor no era el futuro,
sino el momento que estabas viviendo justo en ese instante.


Con el tiempo verás 
que aunque seas feliz con los que están a tu lado,
añorarás a los que se marcharon.


Con el tiempo aprenderás 
a perdonar o pedir perdón, decir que amas, decir que extrañas, 
decir que necesitas, decir que quieres ser amigo, 
pues delante de una tumba, ya no tiene ningún sentido.

Pero desafortunada-mente, sólo con el tiempo…”


*Desde hace varios años, circula por Internet un poema que bajo la denominación"Con el tiempo" o "Después de un tiempo" es atribuido, dependiendo de los casos, a William Shakespeare, Jorge Luis Borges, Verónica Shoffstall, Nadine Stair o Fernando Zeledón. 
En principio, parece que su verdadera autora sería Verónica Shoffstall