LA CENICIENTA QUE NO QUERÍA COMER PERDICES


Este tipo de relato crítico invita a reflexionar acerca del origen de algunas lacras sociales contemporáneas, como puede ser el maltrato en el ámbito doméstico. 

Lo que en muchos casos comienza como una historia de amor posesivo en la adolescencia puede acabar en drama, y no es mala idea advertir y transmitir esta preocupante realidad en cuentos que al menos puedan leer los padres, máximos responsables de la educación de sus hijos.


Este es un cuento para adultos, aunque como apunta Myriam Cameros, "hay muchos niños que quieren saber la verdad y a los que a veces tratamos de forma edulcorada". 
La experiencia con su peculiar cenicienta le ha demostrado que algunos pequeños prefieren la sinceridad del Hada Basta a las fantasías de los bondadosos personajes de ficción de los cuentos tradicionales.

El cuento que desmonta todos los cuentos que nos han contado
“Está dedicado a todas las mujeres valientes que quieren cambiar su vida”

La Cenicienta que no quería comer perdices es un cuento moderno y de corte realista. Nos muestra la situación de mujeres que un día descubren que su vida no es el prometido cuento de hadas que se creyeron.
En la obra se reinventa el cuento clásico de la cenicienta con una protagonista vegetariana y a su vez rebelde.
Con el papel de la mujer relegada a objeto del hombre, víctima de la violencia de género latente en la sociedad, aunando una crítica feroz contra la misma y el papel de la mujer en ella con una visión positiva y holística de metamorfosis.

«Y fueron felices y comieron perdices.»

Éste es el final convencional, pero… ¿fueron felices de verdad?, ¿y si no les gustan las perdices?, ¿será el príncipe tan perfecto como aparenta en el cuento?, y la princesa, ¿encajará bien en su nueva vida?



De: Nunila López y Myriam Cameros


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